Editorial

Banco Central: derrotando nuevamente a la inflación

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A mediados de 2021, la trayectoria de la inflación -así como sus expectativas de mediano plazo- comienzan a desacoplarse sustancialmente. Ante ello, el Banco Central inició un proceso de ajuste monetario que implicó subir la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 1.075 puntos base entre julio de 2021 y noviembre de 2022, para enfrentar una inflación que se aceleró hasta 14,1% en agosto del año pasado, en la cual influían el sustancial impulso fiscal para enfrentar la pandemia, así como los retiros de ahorros previsionales y la invasión rusa a Ucrania.

Este sustancial ajuste monetario requirió de una prontitud y perseverancia capaz de enfrentar el desequilibrio provocado por el desahorro previsional, que no sólo provocó una burbuja de consumo y presión de precios, sino que también dañó significativamente el mercado de capitales de largo plazo. Al respecto, el Consejo de instituto emisor mantuvo su opinión contraria a esta política pública a pesar de las criticas políticas que ello conllevó.

Este nuevo episodio de política monetaria contractiva reafirma la importancia de la autonomía del Banco Central.

A partir del viernes pasado, esta perseverancia y solidez institucional dieron sus frutos y le permitieron al Consejo bajar la TPM en 100 pb, iniciando así el retorno paulatino a la tasa de interés neutral, lo que deberíamos alcanzar a mediados del próximo año. No sólo se inicia este proceso, lo que es observado atentamente por los bancos centrales de la región, sino que también la presidenta del Consejo detalla el corredor de la TPM hasta diciembre próximo, lo que alineó al mercado financiero en términos de que el esfuerzo está dando réditos, aunque la prudencia estará presente en cada una de las decisiones que adopte en adelante.

Este nuevo episodio de política monetaria contractiva reafirma la importancia de la autonomía del Banco Central, ya que en estos eventos es habitual que surjan voces pidiendo bajar las tasas de interés lo antes posible, sin la adecuada reflexión sobre lo pernicioso que ello sería para la trayectoria de la inflación y la confianza que el mercado debe tener en la pulcritud con la cual el instituto emisor cumple su misión constitucional de mantener la estabilidad de la moneda.

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